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Actores aficionados
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- Rodolfo Lacal
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A finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, cuando no venían cómicos o músicos de fuera, bien contratados por el teatro de Jorge Franco Sisón, bien pagados por el Ayuntamiento para las fiestas patronales, eran los propios habitantes o veraneantes, hijos del pueblo, los que organizaban todo tipo de actividades culturales.
Aprovechando cualquier evento o festejo los jovenes se animaban a representar, con los pocos medios con que contaban, aquellas obras teatrales de corta duración que estaban en boga en las grandes ciudades. No elegían para ello sainetes y entremeses sencillos, sino que se atrevían con los de autores de renombre como se infiere de la siguiente noticia aparecida en el Diario de avisos de Zaragoza el 2 de septiembre de 1916:
El día 27 fue pedida la mano de la bella y distinguida señorita Laura Fernández de Sarro, para el joven y rico propietario D. Antonio Ramón del Soto.
Con tan fausto acontecimiento reuniéronse en casa de la futura contrayente distinguidas familias de la localidad. Siendo obsequiadas con suculento banquete, durante el cual un sexteto ejecutó escogidas composiciones musicales.
Para final de la fiesta se representó la aplaudida comedia de los hermanos Quintero, titulada Puebla de las mujeres, que obtuvo una gran interpretación, distinguiéndose la señorita Lolita Gonzalo de Liria, que estuvo sencillamente colosal en su papel de Concha Puerto; Rosita La Porte, que hizo una Santita inimitable, y Esperanza La Porte, imposible de exigir más su papel de Juanita. De ellos (los chicos) sobresalió el joven estudiante de Medicina D. Antonio Sierra de Cocos, que estuvo hecho un Pepe en el papel de Pepe Lora. En resumen, que fue un gran triunfo para estos noveles actores.
La simpática señorita Elvira Belbecé imitó a Pastora Imperio, haciendo las delicias- del numeroso y distinguido público.
Ya eran las tres de la madrugada cuando terminaba tan simpática fiesta, fiesta que ha servido para demostrar una vez más a las distinguidas familias de los señores de Sarro y del Soto, los muchos y buenos amigos con que cuentan, todos los cuáles hicieron votos por la felicidad de los futuros esposos.
Eusebio Cabeza
Hay mucho que explicar de la noticia anterior. En primer lugar supongo que al lector o lectora no se le ha escapado que la obra representada era de autoría de los más famosos dramaturgos de la época: los hermanos Joaquín y Serafín Alvarez Quintero.
Tampoco se le escapará a nadie que salvo el corresponsal, Eusebio Cabeza, y el apellido Gonzalo de Liria, el resto de las personas citadas parecen no pertenecer a conocidas familias bubiercanas,
Comenzaré por los conocidos. Eusebio Cabeza, padre del archiconocido doctor Alfonso Cabeza, entre otras ocupaciones fue corresponsal durante muchos años de diversos periódicos de Zaragoza. Son numerosas sus crónicas, por lo que dedicaré a su persona una nota monográfica en otro momento.
Lolita, su hermano Miguel Angel y su padre Manuel fueron los únicos que se salvaron del derrumbe de la casa familiar a finales del siglo XIX. Tras aquella desgracia vivían en Madrid y veraneaban en Bubierca.
Las hermanas Laporte eran hijas de quien en esa fecha era el Jefe de la estación. Estudiaban fuera y pasaban el verano en el pueblo.
En cuanto al joven estudiante de medicina Antonio Sierra, era hijo del médico de Bubierca en ese año.
Del resto confieso que tengo pocas pistas de quienes fueron. Sospecho que los comprometidos estaban relacionados con la familia Fernandez de Soto, propietaria de tierras en nuestro pueblo. De la señorita que imitó a a Imperio Argentina no tengo la menor idea de si era o no de Bubierca.
Más arriba afirmé que habitantes y veraneantes representaban obras de teatro, pero en la noticia anterior solo aparecen veraneantes hijos de los que podían pagarles sus estudios en la capital. Por lo tanto surge la duda de si los jóvenes residentes todo el año en Bubierca, lógicamente ocupados en labores agrícolas o ganaderas, podían tener tiempo y ganas de participar en esas manifestaciones culturales. Afortunadamente, he hallado un leve indicio de que cuando podían lo hacían. El siguiente extracto de una crónica de un corresponsal de Ateca lo atestigua.
Diario de Avisos de Zaragoza
Jueves 19 de diciembre de 1889
ATECA 17 Diciembre de 1889
Para mañana se preparan grandes festejos públicos en el pueblo de Bubierca poniéndose entre otras dos funciones de teatro por una compañía de aficionados del pueblo. Oportunamente le daré cuenta de todo. Suyo afectísimo s.s, Atar Gull
Por mucho que he rastreado en los días posteriores no he encontrado lo prometido por el corresponsal de tan raro pseudónimo.
Fuente:
- Hemeroteca Digital del Ayuntamiento de Zaragoza.
© Rodolfo Lacal Pérez
Todos mis relatos estan elaborados sin uso de inteligencia artificial alguna.